domingo, 12 de enero de 2014

Capitulo 8






Me incliné al oído de Tony —Apuesto dos a Justin. —dije. Las cejas de Tony se alzaron mientras me veía sacar dos billetes de $100 dolares de mi bolsillo. Mantuvo a su palma extendida, y yo estampé los billetes en su mano.
—No eres la Pollyanna que pensé que serías. —dijo, dándome una rápida mirada. Brady era por lo menos una cabeza más alto que Justin y tragué saliva cuando los vi de pie uno frente al otro. Brady era masivo, el doble del tamaño de Justin y músculo sólido. No podía ver la expresión de Justin, pero era evidente que a Brady se le había acabado la sangre. Tony presionó sus labios contra mi oído. —Puede que quieras taparte los oídos, gatita.
Puse mis manos a cada lado de mi cabeza, y Tony sonó la bocina. En vez de atacar, Justin dio unos pasos atrás. Brady se balanceó y Justin lo esquivó por la derecha. Brady osciló nuevamente y Justin lo eludió y quedó de lado.
— ¿Qué demonios? ¡Esto no es un combate de boxeo, Justin! —Gritó Tony. Justin aterrizó un puñetazo en la nariz de Brady. El volumen en el sótano era ensordecedor. Justin hundió un gancho izquierdo en la mandíbula de Brady, y mis manos volaron sobre mi boca cuando Brady intentó unos golpes más, cada uno encontró sólo el aire. Brady cayó contra su séquito cuando Justin le dio un codazo en la cara. Justo cuando pensaba que casi terminaba, Brady volvió a balancearse nuevamente. Golpe tras golpe, Brady no parecía poder mantenerse. Ambos hombres estaban cubiertos de sudor, y jadeé cuando Brady falló otro puñetazo, golpeado su mano en un pilar de cemento. Cuando él se dobló, sosteniendo su puño por debajo de él, Justin lo acabó. Fue implacable, primero le dio con su rodilla en cara a Brady y luego lo golpeó repetidamente hasta que Brady tropezó y chocó con el suelo. El nivel del ruido creció cuando Tony dejó mi lado para tirar el cuadro rojo en el rostro ensangrentado de Brady.

Justin desapareció detrás de sus fans y yo presioné mi espalda contra la pared, buscando el camino a la puerta por la que entramos. Cuando alcancé la luz de la linterna fue un alivio enorme. Me preocupaba ser derribada y pisoteada. Mis ojos se quedaron enfocados en puerta, atenta a cualquier señal que la multitud comenzara a desparramarse en la pequeña habitación. Después de varios minutos, y ninguna señal de Justin, me preparé para regresar sobre mis pasos hasta la ventana. Con el número de personas tratando de salir a la vez, no estaba segura vagando por ahí.

Justo cuando comencé a caminar en la oscuridad, unos pasos crujieron contra el hormigón suelto en el suelo. Justin me buscaba en un ataque de pánico.
— ¡Pigeon!
— ¡Estoy aquí! —Lo llamé, corriendo a sus brazos.
Justin me volteó a ver y frunció el ceño. — ¡Casi me matas del susto! Por poco y tuve que comenzar otra pelea para conseguir llegar a ti... ¡Finalmente llego ahí y te has ido!
— Me alegro de que estás de vuelta. No deseaba perder mi camino en la oscuridad.
Toda preocupación dejó su rostro, y sonrió ampliamente —Creo que has perdido la apuesta.
Tony llegó, me miró y, luego miró encolerizada a Justin. —Tenemos que hablar.
Justin me guiñó un ojo. —Quédate aquí. Ya regreso.
Desaparecieron en la oscuridad. Tony alzó su voz un par de veces, pero no podía entender lo que estaba diciendo. Justin volvió, metiendo un fajo de billetes en su bolsillo, y luego me ofreció una media sonrisa. —Vas a necesitar más ropa.
— ¿En serio vas a hacer que me quedé contigo durante un mes?
— ¿Habrías hecho que yo no tuviera sexo durante un mes?
Me reí, sabiendo que lo haría. —Mejor detengámonos en Morgan.
Justin dijo radiante —Esto será interesante.
Cuando Tony pasó caminando, estampó mis ganancias en mi palma, retirándose hacia la turba que se estaba dispersando. Justin levantó una ceja. — ¿Apostaste?
Sonreí y me encogí de hombros. —Pensé que debería tener la experiencia completa.
Me llevó a la ventana y luego trepó fuera, dándose la vuelta para ayudarme a subir y salir al aire fresco de la noche. Los grillos se escuchaban en las sombras, deteniéndose, sólo lo suficiente, para permitir que pasáramos. La hierba, que había forrado la acera, se entrelazaba en la suave brisa, recordándome el sonido que el océano hace cuando no estaba lo suficientemente cerca como para escuchar las olas romper. No hacía demasiado calor o demasiado frío; era una noche perfecta.
— ¿Por qué razón quieres me quede contigo, de todos modos? —Le pregunté.
Justin se encogió de hombros, metiendo las manos en sus bolsillos. —No sé. Todo es mejor cuando estás cerca.

La agradable calidez que sentí por sus palabras rápidamente se desvaneció con la visión de rojo, manchas ensuciaban su camiseta. —Ew. Estás cubierto de sangre.
Justin miró con indiferencia, y luego abrió la puerta, haciéndome señas para que entrara. Pasé con rapidez junto a Khloe, que estudiaba en su cama, encerrada entre los libros de texto que la rodeaban. —Las calderas fueron arregladas esta mañana. —dijo.
—Eso escuché. —dije buscando en mi armario.
—Hola. —Justin le dijo a Khloe. El rostro de ellase retorció, mientras analizaba la figura ensangrentada y sudorosa de Justin.
—Justin, esta es mi compañera de habitación, Khloe Lin. Khloe, Justin Bieber.
—Encantada de conocerte. —dijo Khloe, empujando sus gafas hasta el puente de su nariz. Ella observó mis abultadas maletas.
— ¿Te vas a mudar?
—Nop. Perdí una apuesta.
Justin irrumpió en carcajadas, agarrando mis maletas. — ¿Lista?
—Sí. ¿Cómo voy a conseguir llevar todo esto a tu apartamento? Vinimos en tu moto.
Justin sonrió y sacó su teléfono celular. Llevó mis maletas a la calle, y minutos más tarde, el Charger clásico negro de Christian se detuvo. La ventana del lado del pasajero bajó y Carly asomó su cabeza. — ¡Hola, Pollita!
—Hey, tú. Las calderas funcionan de nuevo en Morgan, ¿Aún te quedaras con Chris?
Ella guiñó un ojo. —Sí, pensé en quedarme esta noche. Escuché que perdiste una apuesta.
Antes de que pudiera hablar, Justin cerró la camioneta y Chris arrancó, con Carly chillando cuando cayó hacia atrás en el asiento. Caminamos hacia su Harley, y cuando envolví mis brazos alrededor de él, él descansó su mano en la mía. —Me alegro de que estuvieras allí esta noche, Pidge. Nunca me he divertido tanto en una pelea en mi vida.
Recargué mi barbilla sobre su hombro y sonreí. —Eso fue porque estabas tratando de ganar nuestra apuesta.
Él giró su cuello para que su cara quedara frente a la mía. —Maldita sea que si no lo estaba.
No había ninguna diversión en sus ojos, estaba serio, y él quería que yo lo viera. Mis cejas que se alzaron. — ¿Esa es la razón por la que estabas de mal humor hoy? ¿Por qué sabías habían arreglado las calderas, y yo me iría esta noche?
Justin no respondió; sólo sonrió mientras arrancaba su motocicleta. El viaje al apartamento fue inusitadamente lento. En cada semáforo, Justin cubriría bien mis manos con las suyas o descansaba su mano en mi rodilla. Las líneas se estaban difuminándose nuevamente, y me pregunté cómo sería pasar un mes juntos y no arruinarlo todo. Los cabos sueltos de nuestra amistad se enredaban de una manera que nunca imaginé.

Cuando llegamos al estacionamiento del apartamento, el Charger de Christian estaba en su lugar habitual.
Di dos pasos hacia delante. —Siempre odio cuando ellos han estado en casa durante un rato. Siento como si fuéramos a interrumpirlos.
—Acostumbrarte. Este será tu lugar por las próximas cuatro semanas —Justin sonrió y me dio la espalda—. Súbete.
— ¿Qué? —Sonreí.
—Vamos, te cargaré.
Reí y subí a su espalda, entrelazado mis dedos en su pecho cuando él corrió por las escaleras. Carly abrió la puerta antes de que lográramos llegar a la parte superior y sonrió. —Mírense ustedes dos. Si yo no los conociera mejor…
—Olvídalo, Carly. —dijo Christian desde el sofá. Carolyn sonrió como si ella hubiera dicho demasiado, y luego abrió aún más la puerta, para que pudiéramos pasar. Justin se desplomó contra el sillón reclinable. Grité cuando se recostó sobre mí. —Estás terriblemente alegre esta noche, Justin. ¿Qué lo ocasiona? —Carolyn apremió.
Me incliné para ver su rostro. Nunca lo había visto tan contento. —Acabo de ganar una gran cantidad de dinero, Carly. Dos veces lo que pensé que ganaría. ¿Por qué no estaría feliz?
Carolyn sonrió. —No, es algo más. —dijo, viendo como la mano de Justin acariciaba mi pierna. Ella tenía razón; él estaba diferente. Había un aire de paz a su alrededor, casi como si algún tipo de nueva alegría se hubiera establecido en su alma.
—Carolyn. —advirtió Christian.
—Bien, hablaré acerca de algo más. ¿No te invitó Drake a la fiesta de Sig Tau este fin de semana, ____?
La sonrisa de Justin desapareció y se giró hacia mí, esperando una respuesta.

La sonrisa de Justin desapareció y se giró hacia mí, esperando una respuesta. — ¿Er…si? ¿No vamos a ir todos?
—Allí estaré. —dijo Christian, distraído por la televisión.
—Y eso significa que yo voy. —sonrió Carolyn, mirando expectante a Justin. El me miró por un momento y luego dio un codazo a mi pierna. — ¿Él va a pasar a recogerte o algo?
—No, sólo me dijo sobre la fiesta.
La boca de Carolyn se extendió en una sonrisa maliciosa, casi meciéndose en anticipación. —Aunque dijo que él podría verte allí. Es muy lindo. —Justin le lanzó una mirada irritada a Carolyn y luego me miró. — ¿Irás?
—Le dije que lo haría. —Me encogí de hombros—. ¿Tú?
—Sí. —dijo sin vacilar. La atención de Christian se dirigió a Justin entonces. —La semana pasada dijiste que no irías.
—Cambié de parecer, Chris , ¿Cuál es el problema?
—Nada. —murmuró, retirándose a su dormitorio. Carolyn frunció su ceño hacia Justin. —Tú sabes cuál es el problema —dijo—. ¿Por qué no dejas de volverlo loco y sólo acabas con eso? —Se unió a Christian en su habitación y sus voces fueron reducidas a murmullos detrás de la puerta cerrada. —Bueno, me alegro de que todos los demás lo sepan. —dije. Justin se levantó. —Voy a tomar una ducha rápida.
— ¿Sucede algo con ellos? —Le pregunté.
—No, él sólo está paranoico.
—Es debido a nosotros. —adiviné. Los ojos de Justin se iluminaron y asintió.
— ¿Qué? —Pregunté, viéndolo sospechosamente.
—Tienes razón. Es por nosotros. No te duermas, ¿Está bien? Quiero hablarte acerca de algo.
Caminó hacia atrás unos pasos y desapareció detrás de la puerta del baño. Retorcí mi pelo en mi dedo, dándole vueltas a la manera en que enfatizó la palabra nosotros y la mirada en su rostro cuando la había dicho. Me preguntaba si de hecho se había equivocado, y si finalmente yo era la única que consideraba que Justin y yo sólo éramos amigos.

Christian salió abruptamente de su habitación, y Carolyn corrió tras él. — ¡Chris, no lo hagas! —Le rogó. Él miró atrás, a la puerta del baño, y luego a mí. El volumen de su voz era bajo, pero enojado. —Lo prometiste, ____. Cuando te dije que tuvieras juicio. ¡No me refería a que ustedes dos se involucraran! ¡Pensé que sólo eran amigos!
—Lo somos. —dije, aturdida por su ataque sorpresa. —No. ¡No lo son! —dijo furioso. Carolyn tocó su hombro. —Bebé, te dije que estará bien.
Retiró su agarre. — ¿Por qué presionas esto, Carly? ¡Te dije lo que va a suceder!
Ella agarró su rostro con ambas manos. — ¡Y yo te dije que no lo haré! ¿No confías en mí?
Christin suspiró, mirándola a ella, a mí, y luego se fue pisando fuerte a su habitación.

Carolyn de dejó caer en el sillón reclinable junto a mí y bufó. —Simplemente no puedo conseguir meterle en la cabeza que si Justin y tú funcionan o no lo hacen, no nos afecta. Pero él no me cree.
— ¿De qué estás hablando, Carly? Justin y yo no estamos juntos. Sólo somos amigos. Lo escuchaste temprano… él no está interesado en mí de esa manera.
— ¿Escuchaste eso?
—Bueno, sí.
— ¿Y lo crees?
Yo me encogí de hombros. —No importa. Nunca podrá ocurrir. Me dijo que él no me ve así, le tiene fobia al compromiso, sería difícil para mí encontrar una chica aparte de ti con la que él no ha dormido, y no puedo aguantar sus cambios de humor. No puedo creer Chris piense lo contrario.
—Porque no sólo él conoce a Justin… él ha hablado con Justin, _____.
— ¿Qué quieres decir?
— ¿Carly? —Christian la llamó desde el dormitorio. Carolyn suspiró. —Eres mi mejor amiga. Creo que te conozco mejor de lo que tú te conoces a veces. Los veo juntos, y la única diferencia entre Chris y yo, y Justin y tú, es que nosotros tenemos sexo. ¿Aparte de eso? No hay diferencia.
—Hay una enorme diferencia. ¿Chris trae diferentes chicas a la casa cada noche? ¿Vas a ir a la fiesta mañana para salir con un chico con claras citas potenciales? Sabes que no me puedo involucrar con Justin, Carly. Ni siquiera sé por qué lo estamos discutiendo.
La expresión de Carolyn se convirtió en decepción. —No estoy viendo cosas, ____. Has pasado casi cada momento con él durante el último mes. Admítelo, tienes sentimientos por él.
—Supéralo, Carly. —dijo Justin, apretando su toalla alrededor de su cintura. Carolyn y yo saltamos al sonido de la voz de Justin, y cuando mis ojos encontraron los suyos, pude ver que la felicidad se había ido. Caminó por el pasillo sin decir otra palabra, y Carolyn me miró con una expresión triste. —Creo que estás cometiendo un error. —susurró— No necesitas ir a esa fiesta para encontrar un chico, tienes uno que está loco por ti aquí. —dijo, dejándome sola. Me mecí en el sillón reclinable, todo lo que había sucedido en la semana pasada se reprodujo en mi mente. Christian estaba enfadado conmigo, Carolyn estaba decepcionada en mí, y Justin… había pasó de ser la persona más feliz que nunca había visto, a estar tan ofendido que no hablaba. Estaba demasiado nerviosa para subirme a la cama con él, estuve mirando el reloj cambiar minuto a minuto.

Había pasado una hora cuando Justin salió de su habitación y se dirigió al final del pasillo. Cuando rodeó la esquina, esperaba que él me pidiera que fuera a la cama, pero él iba vestido y tenía las llaves de su motocicleta en su mano. Sus gafas de sol escondían sus ojos, y puso un cigarrillo en su boca antes de agarrar el pomo de la puerta — ¿Saldrás? —Le pregunté, sentada— ¿A dónde vas?
—Fuera. —dijo, abriendo la puerta, y luego azotándola detrás de él.
Me volví a recostar en el sillón y lancé un resoplido. De alguna manera me había convertido en el villano y no tenía ni idea de cómo había logrado llegar aquí. Cuando el reloj sobre la televisión señaló las dos de la mañana, finalmente renuncie y fui a la cama. El colchón era solitario sin él, y la idea de llamar a su celular se mantuvo arrastrándose por mi mente.

Casi me había quedado dormida cuando la motocicleta de Justin entró en el estacionamiento. Dos puertas de automóviles se cerraron poco después, y luego varios pares de pasos subieron las escaleras. Justin luchó con la cerradura, y luego abrió la puerta. Él se rió y dijo algo entre dientes y entonces escuché voces femeninas, no una, sino dos. Sus risas fueron interrumpidas por el sonido distintivo de besos y gemidos. Mi corazón se hundió, e instantáneamente estuve enfadada por sentirme de esa manera. Mis ojos se cerraron cuando una de las chicas chilló y entonces estuve segura de que el sonido siguiente fue el de ellos tres desplomándose en el sofá.
Consideré pedirle a Carolyn sus llaves, pero la puerta de Christian estaba directamente a la vista del sofá, y mi estómago no era lo suficientemente fuerte para ser testigo de la imagen que venía junto con los ruidos en la sala de estar. Enteré mi cabeza bajo la almohada y luego cerré mis ojos cuando se abrió la puerta. Justin caminó a través de la habitación, abrió el cajón superior mesilla de noche, tomó unos condones, y luego, cerró el cajón y corrió por el pasillo. Las chicas se rieron por lo que pareció ser una media hora, y luego todo estuvo silencioso. Segundos más tarde, gemidos y gritos llenaron el apartamento. Sonaba como si una película pornográfica estuviera siendo filmada en la sala de estar. Cubrí mi rostro con mis manos y sacudí la cabeza. Donde fuera que estuvieran las líneas que habían estado borrosas o desapareciendo en la última semana, habían surgido un impenetrable muro de piedra en su lugar. Sacudí mis ridículas emociones, obligándome a relajarme. Justin era Justin, y éramos, sin duda, amigos, y sólo amigos. El griterío, y otros ruidos nauseabundos se acabaron después de una hora, seguidos de quejas y murmuraciones por parte de las mujeres, después de ser despedidas. Justin se dio una ducha y luego se desplomó en su lado de la cama, dándome la espalda. Incluso después de su ducha, olía como si hubiera bebió suficiente whisky para sedar a caballo, y yo estaba lívida de saber que él había manejado su motocicleta a casa en ese estado. Después de que desapareció la incomodidad, y la ira se debilitó, aún no podía dormir. Incluso cuando las respiraciones de Justin fueron profundas, me senté a mirar el reloj. El sol iba a salir en menos de una hora. Retiré las cobijas de mí, caminé por el pasillo y tomé una manta del gabinete de la sala. La única prueba del trío de Justin eran dos paquetes de preservativos vacíos en el suelo. Pasé sobre ellos y me dejé caer sobre el reclinable. Cerré mis ojos.

Cuando los volví a abrir, Carolyn y Christian estaban sentados tranquilamente en el sofá mirando una muda televisión. El sol había iluminado el apartamento y me estremecí cuando mi espalda se quejó por cualquier intento de movimiento. La atención de Carolyn fue rápidamente a mí. — ¿____? —dijo, corriendo a mi lado. Me miró con ojos cautelosos. Ella estaba esperando enojo, o lágrimas o algún otro arrebato de carga emocional.
Christian lucía miserable. —Lamento lo de anoche, _____. Esto es mi culpa.
Sonreí. —Está bien, Chris. No tienes que pedir disculpas.
Carolyn y Christian compartieron una mirada y luego ella agarró mi mano. —Justin fue a la tienda. Él está…ugh, no importa como está. Empaqué tus cosas y te llevaré a los dormitorios antes de que él esté en casa, así no tendrás que lidiar con él.
No fue hasta ese momento que me dieron ganas de llorar; estaba sido echada. Luché para mantener mi voz suave antes de hablar. — ¿Tengo tiempo para tomar una ducha?
Carolyn sacudió su cabeza. —Sólo vámonos, _____, no quiero que tengas que verlo. Él no merece que…
La puerta se abrió de golpe, y Justin entró caminando, con los brazos llenos de bolsas de comestibles. Caminó directamente a la cocina, trabajando frenéticamente para meter las latas y cajas en los gabinetes.
—Cuando Pidge se despierte, hágamelo saber, ¿Vale? —dijo, en una voz suave— Traje espagueti, mezcla para panqueques, y fresas, y esa avena de mierda con los paquetes de chocolate, y a ella le gusta el cereal de Fruity Pebbles, ¿Verdad, Carly? —Preguntó, dándose la vuelta. Cuando me vio, se congeló. Después de una pausa incómoda, su expresión se derritió y su voz era suave y dulce. —Hola, Pigeon.


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Hola .! como pasaron las fiestas? espero que super, aqui en mi casa se ah llendo de parientes no eh tenido casi tiempo para estar en la compu, hago lo que puedo desde el celu y el estupido blogger no me funciona ¬¬ 
Estas aburrida? Tenes ganas de leer un entretenida novela de tu idolo? Estas leyendo esto como un comercias okno .-. Aqui les dejo el link de la novela de una de mis lectoras, se las recomiendo a mi me encanta y la escritora es simpatiquisima Andreita Love :) http://www.dejameamarteamiforma.blogspot.com.es Espero que se pasen ;)

Bueno linduras espero que esten bien un besoo grandisimo .!

LoVe... LoVe...